jueves, 23 de julio de 2020

RAFAEL D'ELIA OBREGÓN


Autor: Vladimir Hidalgo Loggiodice. (Tomado del original de WhatsApp 23/07/2020)



Desde Caracas llegó a San Fernando en 1960, un apureño empeñado en  edificar la primera Escuela Técnica de Apure. Caminó y caminó por nuestro estado, además de Amazonas, Guárico y Barinas, hasta lograr reclutar más de cien muchachos para su objetivo. Uno de ellos, Rafael Luque Mirabal, rinde homenaje a ese ser incansable que llenó de educación a miles de venezolanos con sus obras. En su libro "El Caminante y su Huella" recopila la vida de su admirado profesor RAFAEL D'ELIA OBREGÓN.
Hoy celebramos su cumpleaños 94 con una pequeña síntesis del texto, realizada por Luque Mirabal.

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RAFAEL D'ELIA OBREGÓN.
EDUCADOR Y CAMINANTE.

Por: RAFAEL LUQUE MIRABAL

Apure ha dado hijos insignes que han dejado escrito para la historia sus nombres en letras de oro. Unos nacidos aquí, donde desarrollaron toda su obra. Otros que siendo nativos, migraron a corta edad, tras una breve residencia en etapas de la vida en que las querencias se graban en el corazón eternamente, cual se graba en el cuero de una res el hierro candente. Esos otros han realizado sus obras "al otro lado del río".
Unos son simientes de hijos de esta tierra, "brava como el sol de marzo", otros son cruces entre inmigrantes nacionales o extranjeros, sobre todo europeos, con locales quienes aportaron sus genes para producir una casta única de hombres y mujeres con el gentilicio de apureños. Entre los últimos se encuentra el personaje a quien me referiré.

Rafael José D'Elia Obregón, nace en San Fernando de Apure el 23 de julio de 1926. Hijo de Pietro Paolo D'Elia Buonafina, un inmigrante italiano condecorado como héroe de la Primera Guerra Mundial, quien a su llegada a Venezuela se radica, junto a su hermano Miguel, en San Rafael de Atamaica, donde conoce a la agraciada dama Maria Teolinda Obregón Carrasquel, hija del Dr Joaquín Obregón y de Maria Josefa Carrasquel Mier y Teran de Obregón; con quien contrae nupcias, tras lo cual se radica en San Fernando y se dedica a comercializar plumas de garza y pieles con Europa, a la vez que vende géneros venidos allende los mares.

Allí comienza a nacer la prole: Pedro Joaquin, el primogénito. Luego Rafael José, y tras de él, Miguel Felipe, Teolinda Isabel, Manuel Humberto, Atilio José, Duilio de Jesús, Pedro Pablo, y finalmente Octavio de Jesús, el único no nacido en Apure. Cuando la pluma de garza pierde valor a causa de la Segunda Guerra Mundial, la familia emigra a Caracas en busca de oportunidades de estudio para los hijos. Se radican en El Valle y luego en San José, donde el padre monta un negocio de víveres.

Rafael termina sus estudios primarios en La Pastora en horario nocturno, por cuanto de día ayuda al padre a repartir los pedidos. 
Su afición por los estudios lo lleva a la Escuela Técnica Industrial, fundada en 1937 por el Ing Luis Caballero Mejías. De allí egresa como Perito en Latoneria y Plomeria.

En 1948 el Presidente Gallegos pretende fundar una Escuela Técnica en el Paso Arauca, y le solicita al Ing Caballero Mejias un candidato. Éste le presenta a Rafael, recomendándolo pese a su corta edad (22 años). Gallegos lo acepta.
Regresa a su Apure natal a cumplir la tarea.  Sin embargo cuando vuelve a Caracas con la nómina de alumnos completa para fundar la escuela, la situación política del país había cambiado y al poco tiempo cae el gobierno.
Su primer trabajo es en  IBM, donde destaca y aprende el idioma inglés. Es despedido por anti perezjimenista.
Durante un tiempo se dedica al comercio. Luego trabaja en el INOS instalando la red de acueductos y cloacas de la ciudad de Valencia. Tras ello ingresa al magisterio como cofundador de la Escuela Técnica Industrial del Oeste en Caracas.

En1960 escucha una conversación del Prof. Páez Maya, Director Nacional de DARINCO, sobre el fracaso de un colega de Rafael, a quien pidieron fundar la Escuela Técnica de Apure y  regresó con una nómina de sólo 4 estudiantes, so pretexto que no había población estudiantil suficiente. Intervino en la conversación y tras narrar el episodio del año 48, solicitó para si la oportunidad, la cual fue otorgada.

EL EDUCADOR:
Al llegar a San Fernando  presenta el proyecto al gobernador Leonidas Monasterios, quien le presta apoyo logístico. Parafraseando a Genaro Prieto, recorre "Apure en un Viaje" y en cada pueblo va captando muchachos para su escuela. Después se va al sur de Guárico, oeste de Barinas y a Puerto Ayacucho, e inscribe una legión numerosa. Cuando regresa a Caracas lleva una nómina de 104 alumnos. La escuela es aprobada.

Retorna a San Fernando y consigue la donación de un terreno en El Cañito. Convoca a los estudiantes sanfernandinos a iniciar clases en septiembre de 1.960, siendo la primera y única materia: Construcción Civil. Allí, al lado de obreros de la gobernación, comenzamos a erigir la sede de lo que sería la escuela, una edificación de 4 aulas y áreas administrativas, más otra edificación para 4 talleres: Latoneria, Carpintería, Mecánica y Ajustaje. Contrata al profesor  apureño Cruz Benítez, el primero que captó para el taller de carpintería, y le asigna la tarea de fabricar las formaletas para las vigas y columnas de las edificaciones, y luego, junto con los estudiantes, la recuperación de pupitres viejos traídos de otras instituciones educativas, para dotar la nueva escuela con ellos.

En enero de 1961 se incorporaron otros profesores apureños. El Prof. Verenzuela, ayudante de Benítez, Alonso Gracia y el Prof. Narvaez.  La mayoría de educadores llegaron de otras latitudes, como Gilberto Sigú (física y matemáticas), Elbano Moreno (química) y Cova (inglés). Para los talleres llegaron los profesores Moncanut (ajustaje), el chileno Adolfo Navea (mecánica) y el "renco" Vegas (latonería). Cabe destacar la presencia del Prof. Simón Rosendo (dibujo técnico),  quien venido de otros lares, se casó con una apureña y adoptó a esta tierra como su hogar hasta el final de sus días.

A la totalidad de alumnos arribados desde distintas poblaciones y caseríos, los  alojó en un internado improvisado en la Quinta Maigualida; una edificación de 2 plantas, ubicada al final de la calle Chimborazo. Desde el inicio mismo del año escolar, la presencia de alumnos y las actividades tanto en aulas como en la calle, se hicieron sentir en la ciudad. Las edades de los alumnos desde los 12 años (sólo 4) hasta más de 20, le permitió  crear equipos para diferentes especialidades deportivas y participar en los torneos que se organizaban en la época.

Rafael se las ingeniaba para sobrellevar los conflictos  entre  adolescentes y adultos. En una ocasión encontró a dos alumnos peleando. Uno aventajaba al otro en edad y tamaño, lejos de sancionar al mayor, lo invitó a ponerse los guantes con él. A continuación fue a una tienda deportiva y compró todos los aperos para practicar ese rudo deporte, montó un ring y enseñó las técnicas. Allí creó el equipo de boxeo de la ETI Apure.  La escuela tuvo actuación relevante en todos los eventos deportivos que se celebraban en la ciudad. El gran rival masculino: el Liceo Lazo Marti. La gran aliada femenina: la Escuela Normal Avelina Duarte. En las ETI de entonces no habían damas.

Por su gestión en Apure fue nombrado Supervisor Regional de los estados Apure, Amazonas, Aragua, Miranda,  Carabobo, Cojedes y Portuguesa, donde comienza a marcar huellas en su largo caminar para fundar decenas de Escuelas Técnicas Industriales, Comercio, Agropecuarias y de Artes y Oficios. En Apure, además de la referida, fundó las Escuelas Agropecuarias de Achaguas y Puerto Páez,  y la Técnica de Elorza. Por su labor ha recibido distintas condecoraciones.

EL DEPORTISTA:
Desde su juventud practicó deportes. En atletismo corría 100, 200 y 400 metros planos. También salto
con garrocha. En una ocasión sobrepasó la altura de 3.80 metros, superando a quien años después sería el recordman nacional de la especialidad, el renombrado Brigido Iriarte,  pese a ser mayor que Rafael. También practicó boxeo, lucha grecorromana y gimnasia, siendo su especialidad las anillas.

Fue Director de Deportes en Apure y Aragua. En la primera entidad destaca en su gestión la organización de un campeonato nacional de lucha olímpica. Previo a ello, contrató a excelsos entrenadores de lucha y levantamiento de pesas, quienes lograron hacer de Apure una potencia en esas  especialidades durante años, que aún perdura.

En Aragua, de la mano del gobernador Ildegar Pérez Segnini, resalta su acción al frente de la construcción de los estadios José Pérez Colmenares (béisbol) y Hermanos Ghersi (fútbol), Polideportivo Las Delicias y el Velódromo Carlos Anzola.

EL POLÍTICO:
Como miembro del partido Acción Democrática fue un hombre de una conducta intachable. Enemigo acérrimo de la corrupción. Sin embargo, la escuela y sus alumnos estaban por encima de cualquier filiación política. Pese a pertenecer al partido de gobierno, se enfrentó a miembros de su tolda para defender a sus alumnos "cabezas calientes" (comunistas), quienes junto a algunos profesores, fueron infiltrados en la escuela desde su fundación.

Fue presidente del Concejo Municipal del municipio Santiago Mariño del Edo. Aragua, en cuya capital, Turmero, reside desde hace décadas. 

EL HOMBRE FAMILIAR:
Rafael se casó en sus años mozos con la caraqueña Carmen Reina Machiste,  con quien procrea a Reina Teolinda, Thais Nohemi, Rafael José, Ramses José y Nelson José. Cuando viaja a San Fernando a fundar la escuela, su esposa no lo acompaña y se produce la ruptura. Aparece en su vida una bella flor apureña: Rosita Gamboa, hija del tipógrafo Manuel Gamboa Nuñez y doña Maga Colmenares de Gamboa. El amor vuelve a tocar sus puertas y de esa unión nacen Pedro Rafael, Rosa Magdalena, Rosa Alba, José Rafael, Rosa  María y  Rafael José.

Rafael, el Caminante, ha dejado profundas huellas en la educación y el deporte  venezolano, y nosotros, los más de 100 hijos putativos fundadores de la ETI Apure y las centenas de miles de esa y otras escuelas que siguiendo sus enseñanzas, también hemos dejado las nuestras en el desarrollo industrial, agropecuario y comercial del país.

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El Prof. RAFAEL D'ELIA OBREGÓN abrió caminos para que miles de venezolanos fueran educados y aprendieran un oficio valioso para el resto de sus vidas, por ello es un PERSONAJE DE MI PUEBLO.

"El Caminante y su Huella" no ha sido publicado. Su autor aún espera por una editorial o  institución pública o privada, para dejar el legado del Prof. D'ELIA a las nuevas generaciones de venezolanos.

* Agradezco al paisano Rafael Luque Mirabal por el regalo de esta historia.

* Edición y Montaje: Wladimir José Hidalgo Benítez.













viernes, 17 de julio de 2020

DON JULIO M. ARAY

Autor: Vladimir Hidalgo . (tomado del original de WhatsApp)

Hijo de Rosa Aray y Francisco Díaz Castro, El Yagual vio nacer el 13 de noviembre de 1908 un niño pobre que se convertiría, por su apego al trabajo, en un próspero  empresario de San Fernando de Apure. Pasó de vender arepas, hallacas y empanadas por las calles de su pueblo natal hasta alcanzar el estatus de Don JULIO M. ARAY.

Junto a su madre llega muy chico a San Fernando  y a los 12 años se independiza para bregar en la pobreza por un futuro mejor. Estuvo fuera de su estado por varios años, pero luego retorna a su terruño. Con apenas segundo grado aprobado se convierte en chofer de plaza, como llamaban a los taxistas para la época. Gracias a esta labor conoce al general José  Domínguez, presidente del estado Apure, quien lo contrata como ayudante y chofer. Nace un estrecho vínculo entre ellos al extremo que Julio lo consideraba su padre. Llegó a ser Jefe Civil y cuando el general abandonó el cargo fluye su espíritu de comerciante. Llevaba encomiendas al centro del país y traía repuestos por encargo. Contrae nupcias con Doña Sofía Moyejas y de esta unión vienen al mundo sus hijos Julio, Rosa y Teófilo. De una relación anterior, Ricardo e Iraida.
 Su esposa y cinco
 muchachos fueron sus grandes amores, protegiéndolos siempre con pasión y dedicación.

La Segunda Guerra Mundial puso en sus manos un jugoso negocio de cauchos e instaló la primera bomba de combustible manual de Apure, ubicada en lo que hoy es la intersección de la Av Miranda y Paseo Libertador. Hasta allí llegaba el río Apure y en el invierno las canoas atracaban a orillas del negocio a entregar tambores de gasolina. Su prosperidad florecía y fundó su famosa empresa de ventas de partes automotrices "Auto Repuestos Juan Bimba", en donde más tarde se levantó el hotel La Torraca. Años después la muda al cruce de Bulevard con calle Comercio.

Del avance económico de Don Julio Aray se elaboró una leyenda urbana por todo San Fernando y resto del estado. Todavía muchos viejos apureños comentan que en su residencia de la calle Sucre c/c Plaza se encontró una jugosa botija llena de morocotas. Pero lo cierto es que él hacía negocios a conciencia. Arriesgaba, pero tenía olfato para detectar las buenas oportunidades. Por ello perteneció a ese grupo de hombres ilustres que surgieron en el comercio, sin especular ni robar a nadie, como fueron Félix Rodríguez, Pedro Salas, Emilio Rodríguez Seintón, Juan Bautista Sosa, César Montes, José Rafael Estévez, Nicolás Sánchez,  Juan Bautista Loreto, Carlos Rodríguez Rincones, Carlos Vivas, entre otros.

Viajó por muchos lugares aprendiendo su oficio. Estados Unidos, México,  Brasil y Argentina, algunos de los países visitados. Invirtió en la compra de los cines Libertador y Arauca y en la venta de vehículos Ford y Jeep Willys. Prestaba dinero "con la palabra como único documento" y no perseguía a quienes "se le iban con la cabuya en la pata". No dejó deudas ni enemigos. Cuentan que Atilano Gómez le cortó la barriga y se fue del pueblo creyéndolo muerto, pero al regresar a los años muy rico, le perdonó y reiniciaron la gran amistad y partidas de cartas. "Esa fue una pelea entre amigos borrachos", justificó Aray.

Fue flaco hasta los treinta años. Luego empezó a engordar y se le recuerda como un hombre barrigón, bonachón y mamador de gallo con sus amigos.
Vestía con elásticas,  pantalones anchos y sombreros Borsalinos, que lucía con su gruesa hebilla de oro cochano con su nombre grabado.

Le gustaban las ciencias ocultas. Junto a José Faoro buscó "entierros" en medio San Fernando. Tenía por ritual, todos los  31 de diciembre a la medianoche,  darse un baño en el patio de su casa con inciensos, esencias diversas y plantas, que colocaba en una ponchera, saltaba sobre ella en cruz chasqueando los dedos y rezando. Luego venía larga jornada de tragos. Su vecina la "Chinga" Zoppi, que conocía del ritual, cuando sentía el olorcito al sonar el cañonazo le gritaba, "Julio, tírame algo bueno pa mi casa que estoy empavaita".

Así fue Don Julio, un ser que vivió como quiso. Fue un triunfador, un amigo. En su niñez estuvo aislado, sin relaciones y recursos materiales de ningún tipo, pero con un corazón inmenso que lo ayudó a levantarse de la nada para lograr el éxito personal, económico y familiar. Fallece el 26 de febrero de 1972.

Esa firmeza y tenacidad, dirigidas por una capacidad de juicio realista y clara, que le hicieron conquistar capital, gozar de influencias, autoridad, respetabilidad y notoriedad, convierten a Don Julio M. Aray en un Personaje de mi Pueblo.

* Gracias a Teófilo "Negro" Aray, hijo de Don Julio Aray por todo el apoyo para construir esta historia, sobretodo por el artículo de mi primo el profesor Ronald Torres Bermúdez.








viernes, 10 de julio de 2020

DON ALEJANDRO URBANO TAYLOR Y LA ELECTRICIDAD EN APURE

Autor: Vladimir Hidalgo L. (Original tomado de WhatsApp)

La historia de nuestro llano ha sido labrada por apureños valiosos y enriquecida por el aporte de hombres y mujeres de otros estados y países, que dejaron su vida y corazón en estas tierras. "... Caracha cuñao, esta noche si que está oscurita noajile y está jaciendo un frío. Debe ser por la mandilata de aguacero que está cayendo. Se parece a la noche que cantó Florentino con el Diablo... Eso pasó jace mucho tiempo...". Apure abandonó la oscuridad para tener un sistema eléctrico moderno, gracias al esfuerzo y perseverancia de pioneros como Don Alejandro Urbano Taylor. Atrás quedaban las travesuras del Silbón, la   Sayona, la Llorona, la Bola de Fuego, y tantos otros espantos que murieron con la llegada de la luz eléctrica.

Natural de Ciudad Bolívar, el niño Alejandro llega al mundo el 07 de noviembre de 1906 .Desde muy joven labora en la Aduana de Ciudad Bolívar. Casi a diario llegaba a su oficina un perrito muy simpático  al que todos llamaban Tedy. Alejandro le hacía cariños y sin que nadie lo notara, sacaba un  papelito oculto debajo del collar del canino. Eran las cartas de amor que le enviaba su preciosa novia y paisana Elena Acosta. No había problema que otra persona llegara a verlas, pues inventaron una clave para escribirse. Tedy culminó con éxito todas sus misiones y en 1932 Alejandro y Elena unieron sus vidas y almas para siempre en el sagrado matrimonio.

Su primera incursión al estado Apure la realiza en 1943 como empleado de la empresa petrolera Standard Oil Company, iniciando labor exploratoria en Guasdualito. Esto duró poco tiempo. La enorme creciente del río Apure  paralizó totalmente el avance de la obra.
Enamorado de este rinconcito de Díos, regresa al siguiente año con su esposa y sus primeros cuatro hijos, Adrián Alberto, Carlos José, Alejandro Serafín e Iraida Elena.

Se establecen en una casona de dos niveles frente al Puerto de Ligeron, diagonal al Palacio Barbarito. En la planta baja instala un negocio de venta de combustibles, lubricantes, fuera de bordas y otros productos. Sus primeros clientes fueron los hermanos Irribarren, que construían el aeropuerto Las Flecheras en San Fernando. Enseguida nace Alberto Coromoto y posteriormente Haydee Carlota y Elena.

Años después se mudan a la calle Bolívar cruce con Urdaneta y funda una estación de servicios, Bomba Esso. Luego cambia de ramo para representar en la región a las firmas Curacao Trading Company, Pinturas Pinco Pittsburg y Maquinarias Mendoza con su famoso Nissan Patrol.

Don Urbano Taylor ocupó diversos cargos gubernamentales con varios mandatarios regionales. Dirigió el Departamento de Administración en la gestión del gobernador Don Pedro Elías Hernández y después con el Dr. Edgar Domínguez Michelangelli . Fue concejal y prefecto del distrito San Fernando. En el período de Edgar Domínguez lo nombran gerente de la CVF Electricidad de Apure, cuando esta empresa pasó a depender del estado.

Hasta ese momento la empresa que suministraba la energía era Fuerza y Luz Eléctrica de San Fernando de Apure, fundada y dirigida por Don Emilio Rodríguez Seintón, un extraordinario empresario de la región.
Tenía sus motores y generadores instalados en la calle Comercio, donde después funcionó la Fábrica de Hielo Erson, al frente del grupo escolar República de Guatemala, hoy asiento del Vicerrectorado de la UNELLEZ. Luego los equipos  se trasladaron a la calle Bolívar, muy cerca de las residencias de Julián Silva y Emeterio Graterol.
El servicio eléctrico desmejoró, requería de mucha inversión y la vida útil de los equipo estaba agotada. La gota que derramó el vaso fue un enorme cortocircuito, ocasionado por la caída de unas guayas de alta tensión sobre las de baja. Esto produjo la muerte de varias personas que en ese preciso momento operaban equipos eléctricos.

Urbano Taylor da inicio a la modernización del sistema eléctrico estadal.   Colocan postes, cableado y bancos de transformación nuevos. Invierten en las primeras camionetas dotadas con escaleras telescópicas para el servicio diurno y nocturno. Ello eliminó el recambio de bombillos quemados en bicicletas de reparto que hacían Agustín Vera y otro empleado que apodaban zamuro eléctrico. Aún la empresa estaba en el edificio Coromoto de la calle Bolívar.

Allí permaneció hasta la mudanza total a la Av. Primero de Mayo, donde funcionaban las plantas eléctricas. Las viejas oficinas fueron remodeladas para convertirlas en departamento administrativo, servicio nocturno, almacén y habitación del jefe de líneas.
Con la puesta en marcha de los motores Man aumenta la capacidad de generación y comienza una nueva etapa en la vida de los sanfernandinos.

Fue una labor titánica, pero Don Alejandro siempre buscó subalternos capaces y eficientes. Le acompañaron el Ing. Juan Díaz Ronda, Ángel España, Rafael Pineda, Enma de Páez, Miguel Laprea, Mariano Cordero, Dina y Morelia Benítez, Ramón Álvarez, Lucila Bolívar de Decanio, Juan Daza, Luís Ernesto Cáceres, Adrián  Urbano Acosta, Aída Corado, entre otros. Todas estas personas de muy grata recordacion para la colectividad.

El presidente de Venezuela, Don Rómulo Betancourt,  decide al inicio de su gobierno agrupar  todas las empresas que manejaba la CVF en un nuevo ente llamado CADAFE, siendo Alejandro Urbano su primer director gerente.
Allí estuvo por mucho tiempo. Fue una empresa pequeña, pero una de las pocas que se autofinanciaba. Aportaba utilidades a la nación.
Al concluir ese mandato presidencial, cambian la directiva nacional de CADAFE, y ocurre un impasse que lo lleva a tomar una decisión muy dolorosa.

Le querían imponer la contratación de un transporte nacional de gasoil, usado en las plantas de generación, a un flete muy superior al proveedor local, Sr. Salvador Acosta, propietario de la Bomba El Manguito.
Esta contratación hubiese llevado a la empresa a situación de pérdida, por lo que Urbano Taylor no aceptó y lo hizo saber a la junta directiva. Lamentablemente su explicación no fue tomada en cuenta. Le dijeron, "No importa que de pérdida. La orden viene de arriba". Originando ello su renuncia al cargo. Fue sustituido por Don Óscar Bustillo,  ex gobernador de Portuguesa. Una gran persona y buen amigo de su predecesor.

Muere el 30 de diciembre de 1989. Hoy sobreviven tres hijos de esta pareja guayanesa que adoptó el llano como suyo, Iraida, Alberto y Elenita.

Por honorable, capaz, eficiente,  honesto, familiar y amigo incondicional,  Don Alejandro Urbano Taylor es un personaje de mi pueblo y la evolución de la electricidad en esa época una extraordinaria vivencia.

* Este relato nació de una amena conversación con mi amigo  Don Alberto Coromoto Urbano Acosta, hijo de Don Alejandro. Mi agradecimiento por regalarme parte de su tiempo y conocimientos de la historia regional.





















domingo, 5 de julio de 2020

JOSÉ FAORO Y SU CAIMANA

JOSÉ FAORO Y SU CAIMANA

Autor: Vladimir Hidalgo L. (Tomado del original de WhatsApp)

Viernes 3 de julio de 2020
El amor tiene muchas facetas, modos y diversidades. A principios del siglo pasado, Apure fue testigo del querer hombre-animal más hermoso y extraño de su historia. La vida compartida de José Faoro y su caimana, que se convirtió en una leyenda regional, alcanzando fama internacional.

Faoro nace en Brescia, Italia, en 1897 y vino a Venezuela a la edad de  15 años. Se radica en Los Teques, estado Miranda, conociendo ahí a un paisano de apellido Danello que lo trae a San Fernando de Apure. Inician una joyería, junto a Angelito Reyes, en la calle Comercio al lado del negocio de Luís Chang. Posteriormente compra una casa a Jesús María Hernández en la calle 24 de Julio, donde instala su legendaria y distinguida joyería.

Además de este negocio,  preparaba medicinas naturales para la cura del cáncer, hongos, asma y calvicie. Producía la Felibesta, destinada al engorde del ganado. Intentó registrar muchas de estas medicinas ante el Ministerio de Sanidad, pero jamás logró la permisología. También dedicó tiempo y esfuerzos al comercio de las plumas de garza y pieles de babo y caimán, al lado de los hermanos Barbarito y Tenerco.

Con apenas tres días de nacida llega a sus manos una pequeña caimana. Creyéndo era macho lo llamó Negro, pero con el tiempo descubrió que era hembra y su nombre cambió a Negra. Desde entonces el animalito dormía todos los dias en su pecho y la quiso como una hija consentida.

Transcurren pocos años y se une sentimentalmente a la preciosa apureña Ángela Estévez, con quien estuvo hasta el último de sus días. No tuvieron hijos, pero la caimana y muchos muchachos que criaron llenaron ese vacío. La Negra dormía con ellos hasta la medianoche y con tantos chicos en la casa jamás hubo un incidente,  mientras más cariños le hacían más dócil era. Comía diariamente tres kilogramos de pechugas, muslos o pescado de mar, pero no le gustaba el pescado de río. Como dato anecdótico no se podía tocar con palos ni pies.

Mientras Faoro descansaba en las tardes, la caimana reposaba a su lado. A la hora de levantarse su protector, ella abandonaba la habitación. Lamentablemente el italo-apureño sufre un infarto y en su lecho de muerte, con un beso intenso, le pide encarecidamente a Doña Ángela que cuide y proteja a la Negra por siempre. El 9 de julio de 1972 muere este gran hombre, querido por todos los apureños, y su caimana presintió la despedida de su amigo y padre de tantos años.

Relata Doña Ángela que al ingresar el ataúd con los restos de su esposo a la casa, la Negra pasó inmediatamente al salón donde se llevaría a cabo el velorio. Hernán Volcán,  miembro de la familia, al ver que la caimana se dirigía hacia ellos, ordenó colocar la urna en el piso, y con un salto impresionante el reptil se montó sobre ésta. Todos los presentes, entre quienes estaban Don Pedro Salas y Don Eduardo Hernández, lloraban ante esta escena de amor y dolor. El sentimiento fue inmenso y las lágrimas sinceras. Niños y adultos se confundían en este pesar y no había forma de bajar a la Negra. Ni sus más cercanos podían controlarla, tuvieron que dejarla tranquila hasta que voluntariamente descendió.


No durmió ni un minuto durante los días de velorio y entierro, pasando cuatro meses sin comer. Sólo unas inyecciones que le aplicó el Dr. Pedro Estrebado, su médico de confianza, le devolvieron el apetito. Lo insólito es que durante cuatro años no pasó jamás al salón donde se efectuó el velorio.

Al cabo de ese tiempo, Doña Ángela se peinaba en su habitación y oyó una voz idéntica a la de su amado y recordado marido y empezó a llorar de la impresión. Lo increíble es que la caimana tuvo la misma sensación y en ágil carrera pasó al salón del que se había ausentado por tanto tiempo. Comenta la viuda, " Yo me equivoqué, al igual que la caimana". Ese día fue maravilloso para esta familia, los niños aplaudían, sentándose arriba del animal, que volvió a ser el mismo de siempre. La voz que oyeron fue la de un vendedor italiano  proveedor de la joyería y con tono similar al amor de sus vidas.
El 27 de noviembre de 1992, día de la segunda intentona golpista contra Carlos Andrés Pérez,  muere la Negra de un infarto al igual que Don José. Hoy su cadáver disecado está bajo el cuidado de la familia que la adoró y recuerda, en la misma casa que la vio crecer, disfrutar, compartir y morir.

Por su bondad, amistad, generosidad y hombre que supo ganarse el respeto de la comunidad que lo adoptó, Don José Faoro es un personaje y la historia de su caimana una vivencia de mi pueblo.

* Este artículo es el  producto de una entrevista que le hiciera hace 20 años a Doña Ángela Estévez de Faoro, al lado del cadáver disecado de la Negra, y a los relatos que me hiciera mi tía Clarita Estévez,  sobrina de Ángela. Gracias al Lic. Asdrubal Estévez y al amigo Negro Aray por el apoyo fotográfico.









JOSÉ FAORO Y SU CAIMANA. ( COMPLEMENTO )


Continúa la magia y las sorpresas. Hoy domingo 5 de Julio, recibí lleno de emociones un escrito de mi vecina en la Urbanización Llano Alto, Aura de Castro, donde relata que su padre CRUZ  RAFAEL MARTÍNEZ GUEVARA es el taxidermista al que debemos la inmortalidad  física de la CAIMANA DE FAORO. Como un homenaje a este ilustre apureño publico lo recibido de manos de su hija.


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"Hola Vladimir, cómo estás. Gusto en saludarte. Pude ver tu escrito sobre la CAIMANA DE FAORO y no sabes cuanta emoción sentí al leerla, ya que ella se mantiene aún con esa honorable familia gracias al extraordinario trabajo de taxidermia realizado por mi padre CRUZ RAFAEL MARTÍNEZ GUEVARA, actualmente de 87 años. Nació el 03 de mayo de 1933.


Aprendió el oficio de taxidermia, según me cuenta desde que era una niña, cuando sirvió en el Ejército Venezolano  en el Batallón Carabobo en Naguanagua. Allí un coronel lo nombró su asistente por ser llanero y le enseñó este arte, que se convertiría en su medio de vida y sustento de la familia.


Era casi obligatorio que los turistas extranjeros que venían a San Fernando, pasaran por nuestra casa buscando un animal disecado de la fauna regional para llevarlo de regalo o recuerdo de la visita a Venezuela. Así mismo políticos y artistas de la época. Esto hizo que mi papá fuera conocido en muchos lugares por su trayectoria en ese campo.


La preservación de mascotas formó parte del día a día de mi viejo. Al fallecer éstas, las familias acudían a él para conservarlas en un lugar de la casa. Así llegó la Caimana de Faoro y fue su obra más relevante. La recordaremos siempre por su historia y lo voluminosa que era.


Cuando recibimos el cadáver en nuestro hogar de la calle Muñoz, barrio Las Marías, estaba en mal estado por el alto grado de descomposición. Tenía varios días de fallecida. Mi papá conocía a la Negra ( caimana ) porque era amigo del señor Faoro y para él tenía un gran valor sentimental, por lo que puso el mayor de los esfuerzos en disecarla. Nunca sacaba las vísceras de los animales, pero en este caso tuvo que extraerlas todas y pudo percatarse que tenía muchas piedras, que seguramente tragaba creyendo eran otras cosas. El proceso duró más del tiempo normal por lo complejo. Recuerdo todas las etapas hasta el final. Hoy se puede ver tal cual quedó, luego de tantos años de realizado el trabajo.


Tengo decenas de anécdotas del oficio de mi padre, que quisiera no olvidar jamás. Sé que como él deben haber  grandes talentos perdidos en el anonimato. Recuerdo que en el año 1974 el fallecido presidente Carlos Andrés Pérez quiso una garza blanca y mi papá se la obsequió. Fue durante un recorrido que efectuó el mandatario por Las Marías.


Durante unas ferias de San Fernando,  en la corrida el torero Bernardo Valencia cortó rabo y orejas a un toro. Llegó a mi casa con la cabeza del ejemplar y mi padre la disecó. El Conde del Guácharo ambientó un salón de espectáculos en Punta de Mata con fauna venezolana elaborada bajo estrictas medidas ambientales del momento.


Así muchas personas de distintos sectores tuvieron ese arte en sus manos, plasmando su gusto por la fauna silvestre  a través del exquisito trabajo de mi padre como taxidermista".


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Por su talento, obra y arte, Don Cruz Rafael  Martínez es un personaje de mi pueblo.


* Gracias a Aurora de Castro por regalarnos esta fascinante historia, poco conocida por las nuevas generaciones apureñas.






RAFAEL D'ELIA OBREGÓN

Autor: Vladimir Hidalgo Loggiodice. (Tomado del original de WhatsApp 23/07/2020) Desde Caracas llegó a San Fernando en 1960, un apureño empe...